10 de abril de 2014

El arte de la convivencia y 10 de sus desgracias

Queridos amigos, por fin ha llegado el momento que todos esperábais. Como ya sabéis, llevo meses y meses quejándome sobre los gajes del oficio que conlleva la convivencia y es por eso que al fin voy a publicar una lista: la lista de las desgracias.




Desgracia nº 1: el momento en el que percibes la diferencia intelectual que existe entre tu compañero/a y tú. ¡No quiero que me toméis por una engreída egocéntrica! También creo que para mi compañera debe ser difícil convivir con alguien literal y enteramente superior, ¡pobre de ella!

Desgracia nº 2: el gran lack que existe entre su concepto de limpieza y tu concepto de salubridad limpieza. Porque en este año he aprendido cómo un trapo que diariamente absorbe grasa, puede seguir haciéndolo después de meses sin entrar en la lavadora. Realmente tengo amigos biólogos que deberían estar interesados en analizar la generación espontánea de microorganismos en este trapo.

Desgracia nº 3: el complicado manejo de algunos de los utensilios de hogar. Entre estos se encuentra sin duda la sartén porque veréis, (y esto es un consejo gratis de mi persona para vosotros), la sopa de sobre no se fríe ni está destinada a morir en la sartén. Amigos, la sopa de sobre debe morir en una olla a ser posible limpia (aunque esto último es ya optativo). Otro de los retos de complejidad elevada es el que plantea la escobilla. Sí, chicos. Ese cepillo que siempre os acompaña en el servicio, vuestro amigo, vuestro confidente, vuestro secuaz. Tanto él como yo sabemos el objeto de su existencia y no llevarlo a cabo sería un completo rechazo hacia alguien que nos acompaña hasta en los momentos más complicados de nuestras vidas. No le ignoréis, echadle una mano cuando terminéis de hacer vuestras cosas y todo resplandecerá de nuevo, en serio.

Desgracia nº 4: lo de las fiestas y los amigos de amigos que destrozan el que también es tu piso. Pues eso, que si hago una fiesta y mis amigos se comen tu comida de mañana: te jodes. Que hago una cena y mis amigos acaban tu ketchup: te jodes. Que mis amigos pisan la toalla con la que te secas las manos cuando te las lavas: la echas a lavar tú. Que mis amigos bailan al ritmo de bachata sobre tus gafas: te jodes. No he sido yo, han sido ellos.

Desgracia nº 5: la basura. Ese cuerpo con carácter de agujero negro que, según Stephen Hawking (eterno ídolo de mi compañera, por supuesto), viola el segundo principio de la termodinámica y por lo tanto da pie a especulaciones sobre viajes en el espacio-tiempo. Y mi pregunta es: ¿dónde van las cáscaras de plátano que sobresalen del cubo? ¿Estaremos cambiando el rumbo de la historia dejando nuestros desperdicios en algún lugar de Marte? Quién sabe...

Desgracia nº 6: las técnicas de marketing y la vulnerabilidad de tu rommie como consumidora. Os contaré un secreto: no, los rollos con capa doble no equivalen realmente al doble de papel. Es así, salid de vuestro engaño y comprad doce aunque joda llevarlos a casa.

Desgracia nº 7: el hilo dental no es una delicada muestra de arte surrealista. Aunque lo pueda parecer, no mola dejarlo encima de la encimera del baño junto al papel de los tampones. 

Desgracia nº 8: la diferencia temporal con el resto del mundo los americanos. Porque claro, ¿¡quién puede pretender desayunar a las diez de la mañana y utilizar el microondas para calentar el café!? ¡Qué locura! Por eso me siento fatal cada vez que mi pobre compañera se levanta a las dos de la tarde porque he interrumpido su sueño cuando osaba preparar mi café. Qué desgraciada ella y qué española yo, no hay derecho. Y ni que decir tiene el hecho de sacar el pan de esa aparatosa y ruidosa bolsa de papel, ¡qué barbaridad!

Desgracia nº 9: su cara.

Desgracia nº 10: el tema cultural europeo, que va demasiado lejos. En verdad lo de mostrar tu capacidad para expulsar los gases por todos sitios y de un modo ostensible no es más que una muestra de salud y de agradecimiento hacia el que respira tu aire. Al principio, estos fenómenos me sorprendían, pero he aprendido a integrarlos en mi vida y a disfrutar de su melodía. Deberíais intentarlo vosotros también.



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Espero que esta lista os ayude a centraros en lo importante de la búsqueda de compañeros de piso. Yo no tenía ni idea antes de venir aquí.






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