24 de marzo de 2014

Un fin de semana más (contigo)

Como sabréis, existen más o menos 91092921 tópicos y prejuicios sobre las relaciones a distancia. Pues bien, si le sumamos el factor Erasmus, el número aumenta exponencialmente

¿Cuántos de vosotros pensáis que las parejas están destinadas al fracaso en este periodo, eh? ¿CUÁNTOS? En realidad, en algunos casos, no os falta razón. No es que me alegre precisamente pero sí es cierto que, en este tiempo, he presenciado cómo la mayoría de las parejas que he conocido se disolvían. La verdad es que la distancia, en general, es una variable dependiente de la solidez de una relación -y, aproximadamente, de un millón de cosas más- o, al menos, esto es lo que yo he podido extraer de mi experiencia personal.





Muchos estaréis pensando: "¿Pero a qué cojones te refieres con eso de la solidez?"



Pues, y no quiero pretender convertir esto en un juicio universal, bajo mi punto de vista la solidez de la que hablo se alcanza cuando los integrantes de una relación se encuentran en el mismo lugar. Venga, menuda soplapollez, pensaréis. Es cierto y es tan complicado como simple. Cuando dos personas no buscan lo mismo, apaga y vámonos. El compromiso y el respeto -o lo que uno entiende por respeto- también tienen mucho que ver. En fin, esto es un mundo.

He aquí una pequeña muestra de esto que os contaba, 
yo también tengo mi corazoncito.
De todos modos, aunque se dé este acuerdo, las circunstancias no son siempre fáciles. Es difícil mantener vínculos como el de la complicidad o el anhelo mutuo pero de ninguna manera imposible. 




Espero haber conseguido apartaros de esa tarea productiva que deberíais estar haciendo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario